Homilía para el miércoles de la séptima semana de Pascua, año A (4)

Homilía para el miércoles de la séptima semana de Pascua, año A (4)
Homilía para el miércoles de la séptima semana de Pascua, año A

Tema: la oración de Jesús por nosotros.

Por: Fr. Umoh Valentine

Homilía para el miércoles 5 de junio de 2019.

Evangelio: Juan 17: 11-19

En este pericope del evangelio, dos palabras se destacan de manera distintiva y ambas aparecen tres veces cada una: “consagrarse” – santificar – (cf. Juan 17: 17, 19) y “verdad” (cf. Juan 17: 17, 19). La palabra griega para verdad – ἀλήθεια – expresa dos sentidos importantes: verdad en oposición a una mentira, así como verdad (una expresión de la realidad) en oposición a la apariencia. También expresa el carácter de veracidad, sinceridad y franqueza. ἀλήθεια también expresa “el contenido” de lo que es verdadero y, por lo tanto, “de acuerdo” con lo que realmente sucedió. La palabra griega para santificar (consagrar) por otra parte – ἁγιάζω – significa apartado como sagrado para Dios; santificar, consagrar; considerar como sagrado, purificar y limpiar. Ambas palabras están bien fundadas en la tradición bíblica. La concentración de estas dos palabras bíblicas importantes en este pericope es clave para comprender la profundidad de la oración de Jesús por sus discípulos.

Jesús oró para que sus discípulos sean consagrados en la verdad y la santidad. Jesús oró para que Dios mismo los santifique y los consagre en Su verdad y santidad, ya que Dios mismo es Verdad y Santidad. En otras palabras, Jesús oró para que Dios los separe, para que Dios los equipe con las cualidades de la mente, el corazón y el carácter para tal tarea o servicio de ser Sus testigos en el mundo. Fue una oración importante y perfecta para los discípulos en un momento tan crucial de la partida terrenal de su maestro. Con la comisión de continuar la misión salvífica de su Maestro; una consagración en la verdad y la santidad era importante para una tarea tan onerosa.

Así como Jesús fue llamado por el Padre para servir en la santidad y la verdad, también nosotros, como sus verdaderos discípulos, somos llamados y equipados para la tarea de servir a Dios en el mundo como sus embajadores. La verdad de Dios nos libera de la ignorancia y del engaño del pecado. Nos revela la bondad, el amor y la sabiduría de Dios. Y nos da sed de la santidad de Dios. El Espíritu Santo es la fuente y dador de toda santidad. Cuando permitimos que el Espíritu Santo obre en nuestras vidas, él nos transforma con su fuego purificador y nos cambia a la semejanza de Cristo.

¿Qué mensaje y oración puede ser más impactante y poderoso que estas palabras de Jesús sobre la consagración en la verdad y la santidad en un mundo ya destruido por el relativismo moral y el desdén (el odio) por lo sagrado? En un mundo donde no parece haber una distinción clara entre verdad y falsedad, bien y mal, correcto e incorrecto; En un mundo donde la santidad ya no tiene sentido para el hombre común en las calles porque todo está permitido, debemos reforzar esta oración de Jesús para que Dios mismo nos consagre en la verdad y la santidad. Dios es la verdad. Dios es Santo. No podemos ser verdaderos testigos si no nos permanecemos tanto en la verdad como en la santidad.

¡La paz este con vosotros!

– Fr Umoh Valentine

Leave a Reply